LXS JÓVENES SIGUEN CONSTRUYENDO MEMORIA

Lxs docentes y estudiantes de la Escuela Secundaria Manuel Dorrego que participaron del programa Jóvenes y Memoria, no son lxs mismxs antes y después de esa experiencia.

A 40 años del final de la última dictadura, Luciana Iasil, profesora de Arte, y Malena Gómez Faraci, estudiante de 6to año, nos cuentan la experiencia de la ES 31 de Morón, una construcción colectiva para mantener viva la memoria.

Por Florencia Riccheri

Utopías en Movimiento: La idea es que narren las experiencias que han venido desarrollando, porque estamos comenzando el año en el que se cumplen cuatro décadas de democracia. Nos interesa remarcar particularmente todas aquellas experiencias que buscan la democratización en la educación y en el saber.

Luciana: Participo de Jóvenes y Memoria (JyM), que es un programa de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), hace ya 18 años, y hace 13 años que estoy en la Escuela Dorrego coordinando el programa. Fueron muchos docentes los que me fueron acompañando.

Malena es estudiante de la escuela, participa del programa desde primer año y ahora pasó a sexto: va a cumplir todo su secundario participando en Jóvenes y Memoria. Y como es una estudiante activa, la invité a participar de esta entrevista.

UEM: Malena, ¿querés contarnos cómo fue tu participación en esta experiencia?

Malena: Siempre fue una experiencia en la que nos fueron acompañando muchísimos compañeros y en la que fuimos compartiendo historias, trabajos, espacios de investigación, de compromiso, de respeto, en la que se trabajó siempre desde el amor y desde las ganas de compartir espacios y de laburar juntes.

UEM: Nosotrxs, en la Secretaría de Educación, estamos desarrollando una investigación sobre educación secundaria, y uno de los puntos que estamos relevando es qué tipo de experiencias pedagógicas posicionan desde un lugar distinto al estudiante secundario. En ese sentido, ¿qué es lo que a ustedes les parece? ¿Qué ven en cuanto al impacto que tiene este clase de experiencia pedagógica, tanto para lxs docentes como para lxs estudiantes?

Luciana: Haciendo un recorrido histórico, suceden distintas transformaciones. Una que tiene que ver con la temática y cómo la construcción de esa democracia fue cambiando los ejes de investigación, los temas, y fuimos profundizando un poco más. Por otro lado, yo sigo estando, los estudiantes fueron cambiando, porque por suerte ellos egresan, se van, y nosotros en nuestro rol docente seguimos estando en los mismos espacios, pero también se va transformando y va cambiando.

Me quiero referir también a las primeras experiencias de los proyectos de JyM. Hablo por el Dorrego pero puedo hablar por Morón, porque nosotros siempre tuvimos como una conexión con todos los docentes, un colectivo de docentes que construimos una grupalidad a lo largo de todos estos años, desde 2005, que es cuando se empieza a instalar más abierto para todas las escuelas.

Cuando el programa se inicia, en 2002, empieza siendo selectivo, por distritos. Se seleccionaba una escuela por distrito de acuerdo al proyecto más viable, de acuerdo a los criterios de la Comisión. Pero Morón, en 2005, con el gobierno municipal de ese momento, decide que quería que participen todas las escuelas.

Entonces empezamos a ser el primer municipio que llevaba a todas las escuelas. Y esta fue una decisión política súper importante para el distrito, para las escuelas y para todos los docentes. Esto hizo que para Morón el programa tuviera un anclaje muy importante, cosa que no sucedió en otros distritos, donde fue más paulatino. A medida que la Comisión y el programa fueron creciendo, fue abriéndose a otras escuelas y a otras posibilidades, y hoy pueden participar todas las escuelas, todas las organizaciones y todas las grupalidades que quieren. Pero esto empieza siendo un proyecto pedagógico de la Comisión muy pequeño, que después creció y hoy van miles de pibes, miles de grupos, miles de proyectos.

Recuerdo el primer año que participamos, en 2005, cuando estuvo la decisión política y había todo un acompañamiento, desde bancar económicamente las producciones, los viajes, el traslado y demás. En ese momento en el encuentro participaban un total de 45 escuelas, y 16 eran de Morón, para tener un parámetro de lo que fue nuestro distrito para la Comisión. Seguimos siendo como un referente para la CPM en muchas cosas que tienen que ver con este programa.

A mí como docente me transformó la manera de pensar la construcción colectiva con los pibes en el aula. Yo no soy la misma docente con y sin JyM.

Y lo sigo sosteniendo año a año, a pesar de lo laborioso y lo complicado que puede ser. Este es mi año 18 consecutivo que lo hago, lo sostengo, lo peleo y lo llevo adelante, porque creo que es la manera de hacer escuela.

Creo que el programa, más allá de la temática, los ejes de investigación de cada distrito, de cada escuela, de cada agrupación, nos permite pensarnos todo el tiempo en el hoy, nos hace reflexionar todo el tiempo mirando para atrás y mirando para adelante, pero sabiendo con quiénes estamos trabajando hoy. Y te hace pensar la escuela diferente, porque los pibes son diferentes, porque todo el tiempo todo se transforma. Y en los comienzos del programa la CPM hacía unas capacitaciones buenísimas, donde participábamos todos los docentes; entonces también fue un espacio de formación para mí. Pensemos que cuando empecé era muy joven.

Por otro lado, las temáticas que se fueron abordando fueron cambiando con el contexto también y con el poder pensar la democracia diferente, porque al principio tenía que ver con la dictadura reciente, con investigaciones de biografías, con desaparecidos. Los ejes tenían que ver puntualmente con la última dictadura. Y hoy hablamos de vulneración de derechos, con todos los resabios de esa dictadura o del neoliberalismo. Y hoy las políticas que se trabajan y lo que a los pibes los interpela es diferente, y también tiene que ver con poder lograr una situación más justa. Por eso digo que todo el tiempo estamos aprendiendo en este programa.

Malena: Como alumna, hace el paso por la escuela totalmente diferente y consciente de un montón de otras cosas, viendo y aprendiendo muchas realidades, no solamente de nuestros compañeros sino de un entorno que puede ser político, como es hoy en día. Además, aprendiendo a laburar en equipo, en grupo, aprendiendo colectivamente de la escuela. Hizo mi paso por la escuela mucho más agradable, con este sentimiento de pertenencia de la escuela y del distrito. Y con un sentido de representación, que no sé si de otra manera hubiese sucedido, seguramente no.

El programa nos dio muchísimas herramientas para pensar la vida, la política, para pensar nuestras acciones y sus consecuencias en función de nuestra realidad, cómo lo que hacemos y cómo pensamos por nosotros puede impactar en muchas cuestiones de nuestra realidad.

UEM: Trabajamos en Jóvenes y Memoria, te pasa todo esto que vos contás, y después hay que volver al aula. ¿Cómo se da esa contraposición?

Malena: En relación a eso, pienso que también te da una perspectiva diferente en cuanto a lo que sucede dentro del aula, es totalmente así; te da una mirada de que las cosas pueden suceder en el aula de otra manera. Eso me pasó a mí, no sé si será el caso de todos mis compañeros, pero por lo menos me da esa sensación. También pasa que no todos mis compañeros en el aula tienen la oportunidad o las ganas de participar. Pero yo siento que, de alguna manera, por más que no participen activamente del programa, por lo menos ven que la escuela es diferente.

Luciana: También se trata de participación política, entender que la escuela es un espacio político. El espacio de JyM genera conciencia, compromiso, solidaridad, responsabilidad. Que somos un todo, que no somos individuales, y la mayoría de los pibes que han hecho trayectos o han participado del programa, yo los veo ahora adultos, grandes, que tienen participación política, que muchos han transitado los centros de estudiantes, de sus profesorados, de sus universidades. Genera conciencia, y esto para mí es súper importante si queremos seguir construyendo democracia.

Pensar que la participación política es necesaria, que no hay que tenerle miedo, independientemente del espacio partidario que elijan para participar.

Y esto lo genera también JyM. La mayoría de los estudiantes del Dorrego transitaron el centro, transitan o transitarán el centro de estudiantes. Y no es casual. Y el que no lo transita se involucra con cuestiones de la escuela después también poniendo el cuerpo. Y eso también es importante. Este espacio de encuentro, de trabajo de lo colectivo, los saca del anonimato de las redes, los saca de un montón de lugares que ellos habitan y los hace ponerse desde otro lugar y poner el cuerpo, y para los pibes es seguir construyendo una sociedad un poco más justa.

Malena: Tal cual, y empezando un poco desde la escuela para poner el cuerpo en otros ámbitos de la vida. Para mí empezó en la escuela pero después siguió en un montón de otras cuestiones que se refieren a la vida cotidiana.

UEM: Se me ocurre pensar, mientras las escuchaba, cómo generalizar este tipo de experiencias, más allá de JyM, cómo teñir las escuelas de este tipo de experiencias, como estilo, como modalidad.

Luciana: Igual yo te aseguro que docente que pasó por JyM, no es el mismo docente antes y después en el aula, tengo la certeza, la convicción de que es así. Docente que transitó JyM, que vivenció el encuentro de fin de año en Chapadmalal, que comparte con pibes ese encuentro multitudinario donde suceden un montón de cosas maravillosas, es otro docente.

Si los docentes solo nos quedamos en la queja y no hacemos transformaciones nosotros, desde lo más simple que es el aula y entender que los protagonistas en las escuelas son los pibes y no otras cuestiones, es muy difícil pensar un cambio.

Esto yo lo puedo replicar, y modificó mi práctica docente. Lo puedo hacer con mis compañeros. Más allá de eso, se trata de transformar todo un colectivo de cientos de miles de personas que tengan ganas de esa transformación. Y también es ideológico, porque no todos quieren transformar.

UEM: ¿Qué cuestiones de la organización institucional y de la organización del trabajo obstaculizan o dificultan la implementación de este tipo de experiencias?

Luciana: Eso tiene que ver con los equipos de conducción, como en toda escuela. Si el equipo de conducción apoya y acompaña, todo funciona bárbaro; y si el equipo de conducción ideológicamente está posicionado en otro lugar y sostiene que estas experiencias, estas prácticas no son útiles o no sirven, se obstaculiza. Nosotros en la escuela no tenemos ningún tipo de obstáculo y creo que a ningún directivo se le ocurriría.

Por otro lado, los que militamos en la escuela pública pintamos, barremos y hacemos nuevos proyectos. Los que no, no. Y los que queremos, tenemos un hueco, y el que no, no. Esto es así. Y también sabiendo que nosotros, en algunas escuelas ponemos, y en otras, no. Porque uno elige dónde se siente cómodo, donde quiere acompañar, y dónde no. Y no tiene que ver con incoherencia, tiene que ver con decisiones y con definiciones. Yo hago JyM y tengo otros proyectos en otras escuelas. Por ejemplo, ahora voy todos los sábados al Centro de Veteranos por un proyecto con otra escuela.

Son definiciones que para mí son personales, hasta que esto se vaya transformando y siendo otra escuela secundaria u otros modos de formarse.

UEM: Luciana, ¿cuáles pensás que fueron las temáticas que más sensibilizaron a lxs pibxs durante esos 18 años que recorriste?

Luciana: Reitero. Tuvo que ver con los contextos, con los momentos políticos. Militancia, sexualidad, consumo, violencia institucional, medios de comunicación, inseguridad, migrantes, trabajamos con la población migrante dentro de la escuela. Trabajamos con trans, con lesbianas, con gays. Y tuvimos entrevistas con personas de los 70, y fue buenísimo.

Tener una trayectoria de tantos años nos permite ir profundizando en algunos temas.