Dice Belén Grosso en su libro Conversar la Escuela:
“Conversar la escuela, conversarla estando adentro, conversarla con quienes nos encontramos en movimientos transformadores desde múltiples prácticas y apuestas esperanzadas, ojalá con el horizonte de la ternura revolucionaria que cuida y nos cuida, que salva y nos salva”.
“Conversar el Nivel Inicial: Entre la ternura y el habitar en comunidad».
El trabajo educativo en el Nivel Inicial se encuentra atravesado por múltiples variables en la complejidad del contexto actual. Las nuevas demandas sociales y pedagógicas requieren repensar las formas escolares para garantizar la universalización y obligatoriedad del nivel desde los 45 días hasta los 5 años. Entre esas variables, la baja sostenida de natalidad puede leerse como una oportunidad: las estadísticas muestran que, entre 2018 y 2025, la población de 4 y 5 años en la provincia cayó un 35% y un 33% respectivamente. Este escenario abre la posibilidad de reorganizar el trabajo institucional, mejorar las condiciones laborales, de enseñanza y aprendizaje, ampliar la cobertura, extender las jornadas y proyectar qué jardines queremos para la provincia de Buenos Aires en este tiempo.
En este marco, se vuelve indispensable ampliar y fortalecer la propuesta educativa, ya que sabemos que el mejor lugar para nuestras infancias es la escuela. En contextos donde las familias están atravesadas por situaciones de vulnerabilidad económica, las infancias necesitan adultos disponibles que enseñen y cuiden, tarea que cada maestrx sostiene día a día en sus jardines.
A la vez, este desafío requiere propiciar la reflexión crítica y permanente sobre nuestras prácticas docentes para mejorar las propuestas educativas. Sin dudas, el trabajo colaborativo entre docentes, especialmente a través del par pedagógico, nos permite objetivar las prácticas, indagar en sus conflictos y contradicciones y validar la teoría mediante procesos de autorreflexión y reflexión colectiva. En esa interacción, se construye un espacio donde se descubren la propia voz y las voces de los otros, ampliando las posibilidades de interpretar, intervenir y comprender lo que sucede en la tarea cotidiana.
Así, tanto la ampliación de la propuesta educativa como el fortalecimiento del trabajo colaborativo constituyen pilares para mejorar las trayectorias escolares de las infancias, en un contexto social complejo que exige repensar la organización del tiempo, los agrupamientos, los espacios y las formas de evaluación. En ese proceso, el conjunto de propuestas que presentamos tiene como objeto fortalecer la función del Nivel Inicial, las condiciones de trabajo y las trayectorias de las infancias, atendiendo las singularidades y construyendo lo común.
Hay muchas experiencias en nuestra provincia, en el país, en Latinoamérica y en el mundo. Experiencias que leímos, que conocemos y que valoramos, pero las tenemos que visitar con el sentido de poder construir propuestas propias, creativas, con la mirada puesta en nuestras realidades territoriales. Freire decía “La cabeza piensa donde los pies pisan” y nosotros construimos estos 12 puntos de la propuesta desde el “habitar” nuestros jardines de la provincia de Buenos Aires, con nuestras realidades, nuestros espacios diversos y propuestas diversas, pero siempre buscando lo común.
Se trata de hacer de los jardines un territorio a compartir y “hacer jardines” en el territorio que se comparte. El jardín del barrio como territorio donde se construye un colectivo que se hace cargo y cuida algo común, un proyecto educativo. Porque sabemos que desde lo común construiremos una sociedad más justa e igualitaria para todos y todas y esto se constituye en una oportunidad que tenemos que transformar en posibilidad.
En el video (VER PDF) podemos escuchar las palabras de la “Chiqui” González, y ella decía “Yo no concibo la política sin poética. Me di cuenta que el afecto era una política pública.” Hagamos más política pública de ternura y de afecto para nuestras infancias.

