Nos encontramos para poder pensar colectivamente acerca de los mandatos que hoy tiene la educación de las infancias.
Poder, en conjunto, compartir experiencias y abrir preguntas sobre cómo fortalecer una Educación Inicial que garantice la inclusión, el cuidado y la enseñanza.
Lxs Trabajadorxs de la Educación dedicadxs a la educación de niñas y niños pequeños, nos debemos dar tiempo para reflexionar sobre el Nivel Inicial desde la extensión de la obligatoriedad de las salas de segundo ciclo y la necesidad de acoger en los jardines a muchos pequeños desde temprana edad debido a las nuevas configuraciones familiares y la inserción laboral de las familias.
Cambios y continuidades enmarcados desde las leyes Nacional y Provincial de Educación como también en la comunidad educativa para estos nuevos tiempos y contextos.
A partir de este marco, se generaron políticas para asegurar este derecho. Se crearon jardines de infantes y se extendieron las salas para las edades obligatorias.
Desde SUTEBA vinimos acompañando y organizando las demandas que contemplaron aquella deuda con el nivel y en el año 2022 acompañamos la discusión sobre la actualización del diseño curricular.
En este tiempo nos encontramos en un contexto complejo, de tensiones y disputa de modelos. Por un lado, sabemos que el Gobierno Nacional no tiene ninguna política para el Nivel Inicial, en educación la única política es el Plan Nacional de Alfabetización.
Al contrario, como contrapunto, desde el Gobierno Provincial se sostiene y se tiene en agenda a la educación desde las primeras infancias.
En este escenario político de contraste y confrontación entre dos modelos, lxs Trabajadorxs de la Educación sostenemos la necesidad de fortalecer la educación infantil. Primero, porque es un derecho de las niñeces acceder tempranamente a la educación formal. Y segundo, porque es la escuela, en tanto institución, la que puede establecer ese lazo entre el Estado y las familias para asegurar el cuidado y la protección de los derechos de las infancias y sus familias.
Por lo cual, en el marco de este debate nos tenemos que plantear qué necesitan los jardines para cumplir con el mandato y qué estrategias debemos promover desde lxs trabajadorxs para articular la política educativa con las realidades.
Hablamos entonces de crear una pedagogía del territorio, situada y contextualizada. Una pedagogía que reconoce los saberes y la cultura de la comunidad en la que está inserto el jardín.
Preguntarse si hoy hay necesidad de nuevas formas escolares para el jardín y preguntarles a las familias cómo llevar adelante ese mandato fundamental del Nivel Inicial de constituirse en un territorio de paz y de construcción de lazos afectivos.

